Dime con quién andas… La influencia de la pandilla de amigos

Crianza

29/10/2018


chicas de espalda en un aula

“Él es buen chico, pero se junta con unas amistades que…” Es una de esas frases tan repetidas en la escuela, el barrio, la escuela y el juzgado que han perdido ya toda significación. Nada tan antiguo como achacar cualquier fechoría a las malas influencias. Puede que sí, pero ¿acaso esas influencias son irresistibles?

Este texto también podría titularse “padres vs amigos”, porque hay una discusión interminable acerca de quién tiene más influencia en la formación de la personalidad de un niño, sus padres o sus amigos. Sería un poco engañoso porque, aunque sin duda los padres queremos lo mejor para nuestros hijos, las buenas influencias no siempre vienen de la misma dirección.

Se dice también que los niños pueden ser muy X [colóquese aquí cualquier insulto de los gordos]. Bueno, los adultos también pueden (y suelen) serlo, así que no veo a qué viene decirlo. Por supuesto que hay determinadas dinámicas de grupo de agárrate y no te menees, que pueden ser muy destructivas, y conviene saber detectarlas cuanto antes.

Las influencias son malas, buenas o, normalmente, un poco de cada

Habría que empezar diferenciando dos cosas parecidas, pero distintas, en cuanto a sus dinámicas internas:

  • Hay pandillas más o menos equilibradas, donde todos los miembros se consideran entre sí como iguales, en un mismo nivel operativo y de respeto.
  • Hay pandillas con un claro líder y una serie de jerarquías, rituales de iniciación y sumisión claramente dañinos para una personalidad en formación.

Sobra decir que las primeras son estupendas desde el punto de vista de la socialización; se dediquen a hacer gamberradas o a ayudar a ancianitas a cruzar la calle, lo hacen entre todos, de forma cooperativa y valorando las aportaciones de cada miembro de la pandilla. Esto hace a cada miembro sentirse integrado y escuchado, algo muy valioso para su desarrollo personal.

Las habilidades sociales y la apariencia física suelen ser determinantes a la hora de socializar entre tus iguales, es decir, entrar a formar parte de un grupo de amigos, una clase o cualquier otro grupo de iguales. En todo grupo hay siempre diversos roles, a veces más marcados que otras, y algunos poco agradables. Al final es una cuestión de relaciones, de estrategias de competición y ayuda en un precario equilibrio.

tres amigos hablando en el colegio

Es difícil para los padres enterarse y corregir

Obviamente, los niños deben gestionar sus propias relaciones sin nuestra supervisión; es lo sano y natural. Así, es normal (lo habremos visto cuando son muy pequeñitos) imitar a otros niños y tener el afán de agradar y sentirse apreciado. Un grupo de amigos saludable es un tesoro, aunque no dejará de estar sujeto a estas dinámicas. Pero no todo vale.

Hay ciertos comportamientos que, por su toxicidad para el desarrollo personal de nuestros hijos, simplemente no son tolerables. La sumisión absoluta a las órdenes del “jefe”, o ser un déspota que humilla a los compañeros, son conductas que no ayudan a forjar personalidades equilibradas. Cambios radicales de comportamiento en casa pueden ser una seña de lo que está ocurriendo fuera de ella (que no tiene por qué ser forzosamente malo).

¿Qué podemos hacer los padres para evitar a nuestros hijos las llamadas “malas compañías” (qué rancio)? Lo primero, identificarlas: la mala fama o las pintas significan poca cosa. De cualquier forma, no es fácil para un padre averiguar tales cosas, salvo recurrir a un detective privado (mala idea) o detectar síntomas evidentes de un carácter alterado en relación directa con el trato con los amigos.

Salir con lo de “no me gusta que vayas con esa gente”, desde luego, es contraproducente, como podrá confirmar cualquier padre de (pre)adolescente. Es mejor preparar a nuestros hijos a la larga, de manera lenta y progresiva, para que ellos mismos puedan y sepan elegir bien. Las claves elementales:

  • la autoestima (que tu hijo se valore y confíe en sí mismo);
  • la confianza en los padres (para contarnos cómo son sus amigos y cómo le hacen sentir);
  • la capacidad de expresar sus opiniones y sentimientos (ante sus propios amigos);
  • la interiorización de los valores morales (que sepa en cada momento lo que está bien y mal).

FUENTES:

https://eresmama.com/ayuda-hijo-enfrentarse-la-presion-grupo/

https://www.scientificamerican.com/article/parents-peers-children/

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