¿Por qué es bueno aprender otro idioma desde niños?

Educación

22/01/2018


padres hablando con hijo en diferentes idiomas

“¿Pero no se hace un lío?” Se lo preguntaba esta mañana en el ascensor una vecina a otra, más joven, maravillada porque su hija de cinco años hablase español con ella y a su padre le respondiese en un perfecto holandés. La madre joven ponía cara de que no era la primera vez que se lo decían.

El caso es que existen países enteros donde el bilingüismo no es la excepción, sino la norma, lo que demuestra que no hay que ser ningún genio para tener dos idiomas maternos. No obstante, al hablar del aprendizaje de idiomas en niños hay de empezar desterrando un mito: el bilingüismo no consiste en ir a clases desde los cuatro años, ni en ser capaz de comunicarse.

En todo caso, a estas alturas todo el mundo es consciente de la necesidad de hablar otros idiomas (otro ya nos parece poco) de forma fluida. Intentar que el aprendizaje de lenguas extranjeras se produzca cuanto antes es una buena idea. Y, sin embargo, a veces esa ansia por nuestra parte provoca un rechazo por parte de nuestros hijos…

 

El único bilingüismo posible es por inmersión

Y es que aprender un idioma nuevo (pues el niño sí distingue entre las lenguas aprendidas de forma “natural” y las aprendidas como quien aprende matemáticas) tiene sus dificultades. A nadie le gusta verse limitado en su expresión, algo inevitable en nuestros primeros pasos en otra lengua. Incluso en casos de bilingüismo aparecen complicaciones: los niños empiezan a hablar algo más tarde y se mezclan idiomas.

Estas complicaciones se superan con el tiempo, y las ventajas sobrepasan claramente los inconvenientes:

  • A nivel cognoscitivo, implica un desarrollo de las habilidades de comprensión y expresión lingüística, de la capacidad de resolución de problemas y de generar pensamiento crítico, además de ser bueno para ejercitar la memoria.
  • Tiene innegables ventajas prácticas: de pequeños el cerebro es más blandito (se aprenden mejor cosas como la fonética o la sintaxis, vaya), y tendrán un mayor repertorio cultural en el que sumergirse. Por no hablar de su futuro laboral.
  • Parece ser que los niños con competencia en varios idiomas son más creativos, más adaptables y más autónomos. También más tolerantes con otras culturas y formas de comportamiento.
  • Además de ser necesario, aprender idiomas de niño es divertido. Es un estímulo intelectual de primer orden.

La única forma efectiva de aprender una segunda lengua es por inmersión; o sea, que el niño la escuche en su hogar y en su entorno de forma continua o frecuente. Como esto no suele quedar en manos de los padres (aunque algunos se mudan deliberadamente al extranjero para facilitarle a su hijo las cosas en este sentido), recurrimos a los tradicionales cursos escolares, estancias en el extranjero, intercambios...

niño aprende idiomas

Bastante hacemos si no estorbamos

Como cualquier aprendizaje, el de otro idioma será en principio estimulante y atractivo para nuestros hijos (más allá de los gustos de cada cual), así que mejor sería decir qué no debemos hacer para amargarles la experiencia. He aquí algunos consejos para que no se aburran de los idiomas:

 

  • No los presiones. Esto es de cajón, pero a veces no nos damos ni cuenta. El típico “venga, dime algo en inglés” a la puerta de la academia o delante de las visitas… Imagínate que te lo hacen a ti al salir del trabajo; pues no apetece.
  • No esperes resultados inmediatos. El primer año es el llamado “periodo de silencio”. No es que tu hijo no aprenda, es que se requiere un tiempo para interiorizar las nociones antes de arrancarse a hablar. Como en español, vaya.
  • Muéstrales las ventajas. Poniendo en práctica lo aprendido (viendo alguna serie de dibujos en versión original o hablando con algún nativo) se animarán a profundizar.
  • Métodos de refuerzo gamificados. Recurre a métodos online (aplicaciones, por ejemplo) atractivos y a la altura de sus posibilidades que les resulten estimulantes; la gamificación no es sino aprender jugando…
  • Participa en su aprendizaje. Si tú o alguien de tu entorno habla inglés (o el idioma que sea), utilízalo en temas o contextos determinados. Si no, plantéate la posibilidad de apuntarte con él a algún curso para padres e hijos.

 

 

Fuentes: 

¿Bilingües? | Sapos y Princesas

Razones para estudiar idiomas desde niño | El blog de idiomas

Niños bilingües ventajas e inconvenientes | Faros

 

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