Claves de la crianza positiva

Crianza

02/10/2017


madre e hija riendo

La crianza positiva es un modelo en el que el cariño y la comunicación son las herramientas fundamentales para educar a nuestros hijos.

La forma de educar a nuestros hijos es una decisión muy personal que cada padre o pareja toma. Aunque las formas sean muy distintas, el objetivo último siempre suele ser el mismo: que nuestros hijos sean felices. ¿Es más fácil conseguirlo “por las buenas” o “por las malas”? Se suele asociar una crianza amorosa a padres indulgentes y niños malcriados. ¿Es realmente así?

La llamada “crianza positiva” parte del cariño y respeto mutuos como cimientos en la construcción de la relación con los hijos, y es contraria al empleo de castigos físicos o psicológicos. El objetivo será siempre que nuestros hijos se quieran a sí mismos, respeten a otras personas y puedan desarrollarse como adultos totalmente autónomos y responsables.

Las conductas de oposición y/o desobediencia son comunes en el desarrollo infantil y juvenil. Cómo resolvamos esos momentos puede definir nuestra relación con nuestros hijos y su evolución futura. Como adultos, los padres podemos controlar nuestras emociones en esos inevitables momentos en que nuestros hijos parecen empeñados en sacarnos de quicio sobre las bases del amor incondicional (no en función del comportamiento del niño) y el fuerte vínculo que se establece entre padres e hijos.

 

Amor por encima de todo

1. Dar ejemplo.

El típico consejo más fácil de dar que de poner en práctica… Pero debemos esforzarnos en ser (o al menos representar) aquello que queremos que sean nuestros hijos. En cualquier caso, ellos tenderán a imitarnos y a aprender de nosotros, así que mide mucho tus palabras y tus actos si no quieres verlos repetidos por tus hijos.

2. Comprende a tu hijo.

Antes de juzgar un acto hay que entenderlo; aquí no hay códigos que digan lo que está bien o mal o cómo proceder, salvo los que los padres crean y transmiten. Tu hijo tiene también su propia personalidad, tenlo en cuenta; olvida las etiquetas, tira de empatía y ponte en su lugar para entender por qué hace o deja de hacer ciertas cosas.

3. Ayúdale a expresar sus sentimientos.

Los berrinches o los bloqueos emocionales suelen denotar una incapacidad para explicar un sentimiento o una sensación. A los adultos también nos pasa constantemente (muchas veces sin darnos cuenta), y es frustrante no saber cómo exponer lo que sentimos. Detrás de un determinado comportamiento siempre hay una causa, es más fácil averiguarla si te la cuenta.

 

familia feliz

 

4. Colaboración y negociación.

Los niños tienden de forma innata a complacer a sus padres, a buscar su afecto y reconocimiento. Si no ocurre es porque el vínculo entre ambos está debilitado. Aprovecha tu madurez como persona adulta que eres y reflexiona acerca de vuestra relación; los límites explicados y más adelante consensuados suelen ser más efectivos que el “aquí mando yo”. Además, participar en la creación de normas es un excelente entrenamiento.

 

Eso no significa que no haya límites…

5. Consecuencias, no castigos.

Las consecuencias de los actos son menos evidentes para los niños que para los adultos (en general), pero no te saltes el paso de hacérselo ver, tomando e imponiendo tú las decisiones por ellos. En ningún caso la consecuencia de hacer (o no hacer) algo puede ser que “papá y mamá van a quererte menos”, sino consecuencias objetivas (“si no tienes hambre, tampoco querrás postre…”).

6. Enfrenta lo momentos difíciles.

A veces tenemos tendencia a minimizar las malas conductas de nuestros hijos o a mirar hacia otro lado en lugar de afrontar los problemas. Es mejor sentarse y plantear abiertamente lo que ha ocurrido, por qué ha ocurrido, por qué no te ha gustado y buscar una conducta alternativa. Una comunicación asertiva, sin recriminaciones pero asumiendo las responsabilidades, es tu mejor herramienta.

 

Esperamos que estas informaciones ayuden a disipar una idea bastante extendida, según la cual la crianza basada en el amor consiste en dejar a los niños hacer lo que les parezca, sin intervención por parte de unos padres de esos que ríen todas las gracias de sus hijos. Si eres de los que creen que es una forma irreal de criar a los hijos, dale una segunda oportunidad, infórmate y prueba :) 

 

 

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