Cómo afecta a los niños la separación de los padres

Crianza

05/07/2018


nino afectado divorcio

Son cosas que pasan (y mucho; un 30% en España). Los proyectos personales pueden seguir trayectorias incompatibles o, simplemente, el amor se acaba. ¿Y qué pasa con los niños? Todos estaremos de acuerdo en que su bienestar es lo primero, y no tiene por qué ser un hecho traumático, aunque no sea agradable. Para ello, tres ingredientes principales: diálogo, transparencia y respeto.

Una separación lleva aparejados cambios importantes e inevitables para los niños: cambio de residencia, menor presencia de uno de los progenitores y mayor de los miembros de la familia del otro y quizás una nueva pareja, aparte de la pérdida de poder adquisitivo. Por no hablar de una posible mala aceptación del hecho en sí por uno de los dos padres y el ambiente de tensión y enfrentamiento que puede llegar a crearse entre ellos.

Los efectos pueden ser muchos y muy variados. Las dificultades emocionales y de conducta son las que más se ven. Pueden aparecer escenarios de depresión o ansiedad, así como ciertas dificultades de socialización (si bien, por otra parte, las separaciones se han convertido en algo tan habitual que la antigua estigmatización del “hijo de padres divorciados” está prácticamente desapareciendo).

 

Las separaciones durante la primaria son las más difíciles

El rendimiento escolar es una de las facetas que más preocupa a los padres. Si has pasado por ello como adulto habrás notado seguramente cierta influencia de la separación en tu trabajo, por lo que imaginarás que es inevitable que ocurra algo semejante con los niños, que viven el hecho muy de cerca. Deberemos estar doblemente alerta en estos momentos.

El periodo de edad entre los 6 y los 12 años es el más complicado para afrontar la separación de los padres. Los niños son perfectamente conscientes del problema y les resulta difícil asumir el dolor que provoca. A veces fantasean con una posible reunión y actúan en esa dirección, haciendo el proceso aún más difícil para todos, lo que exige grandes dosis de paciencia y sensibilidad por parte de los padres.

En un sentido general, los niños cuyos padres se separan se vuelven más vulnerables e inseguros (no sólo durante la separación, sino para siempre), pierden confianza en la durabilidad de la vida en pareja y tienen menor capacidad de compromiso. Para que sea lo menos traumático posible, es muy importante mostrar la separación como un hecho vital “normal” y no como una tragedia.

 

padres enfrentados

¿Cómo minimizar los efectos de la separación en los niños?

El momento de exponerle el hecho de la separación es crucial, según todos los expertos. Debe hacerse dejando claro al niño que no es culpa suya, sino cosa de los mayores, y que la ruptura no implica que la familia desaparezca. Evitemos a toda costa usar al niño como arma arrojadiza; al contrario, un diálogo abierto y franco será muy beneficioso para ayudarle a expresar que siente.

Es muy deseable que la rutina del niño no cambie demasiado tras la separación; seguir viviendo en el mismo lugar, frecuentar a los mismos amigos y seguir en la misma escuela es la mejor prueba de que la separación no tiene por qué afectarle. Si no existiera más remedio, de nuevo habrá que explicarle claramente las razones.

Si existe una nueva pareja… Bueno, cada caso es un mundo, pero de nuevo recurriremos a las reglas básicas: transparencia y diálogo. Cabe introducir a la nueva pareja de forma gradual, dejando claro que no se trata de una sustitución sino, de nuevo, de una cuestión personal del padre o la madre. No es conveniente, eso sí, que ocurra de forma inmediata tras la separación.

Los niños no son, en todo caso, de cristal ni de mantequilla. Es importante confiar en su capacidad para asumir y gestionar el hecho, lo cual ayudará a desdramatizarlo. Es más, muchos niños pueden intentar sacar provecho de la separación para obtener regalos o que sus malas conductas sean pasadas por alto. En esos casos conviene ser firmes; precisamente, porque no es el fin del mundo.

Sea como sea y por bien que lo hagamos, los siguientes serán un par de años duros para los hijos. Ello nos colocará en una situación que añade complejidad y dificultad al hecho de la separación, nada fácil en sí mismo. Pero recordemos lo mismo que les estamos diciendo a ellos: no es el fin del mundo y la vida continúa para todos.

 

 

Fuentes:

Niños con padres separados | Mamas y Papas El País

Divorcio e hijos | Psicoterapeutas.com 

 

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