Cómo tener más paciencia con los niños

Crianza

24/05/2018


madre echa humo por las orejas

“Dame paciencia, señor, porque si me das fuerza… ¡los mataré a todos!” Un viejo chascarrillo que me hace mucha gracia y me ayuda a liberar un poco de tensión en momentos en los que me falla la paciencia con los niños. Es prácticamente imposible mantener la calma en todo momento, y cada uno hace lo que puede y tiene sus métodos.

La paciencia es una herramienta fundamental si queremos criar a nuestros hijos sobre la base del respeto y el amor, porque, seamos sinceros, muchas veces tenemos que ponerla a prueba y sacarla de donde no la hay. Es la clave de nuestra capacidad para gestionar nuestras emociones y reacciones, no dejarnos llevar por la impulsividad o la frustración y dar una respuesta adecuada a los desafíos cotidianos de la paternidad.

La paciencia se esfuma no tanto debido a los actos de nuestros hijos como a otros dos factores:

  • A veces nos parece que nuestros hijos quieren sacarnos de quicio; normalmente no es así, su conducta se debe más a que no les hemos dejado claro cómo queremos que se comporten o no les hemos dado buenas alternativas al comportamiento que nos exaspera.
  • Vamos muy rápido, damos por supuestas cosas que los niños no tienen por qué saber o no han asumido totalmente. Factores de nuestra ajetreada vida cotidiana o de nuestra propia crianza suelen ser decisivos en este sentido.

En este artículo vamos a reflexionar en torno a estas dos ideas, que, como veremos, se complementan mutuamente hasta ser prácticamente la misma cosa. ¿Cómo tener paciencia con los niños si vivimos a toda velocidad?

 

madre desesperada hijas

Compartir, apartarse, reflexionar, las claves de la paciencia

No me atrevería a dar consejos a nadie acerca de cómo ser más paciente, pues personalmente me cuesta bastante mantener la paciencia, sobre todo en determinadas situaciones y momentos del día (vestirnos por la mañana para ir al cole es mi hora negra del día en este sentido). Pero he leído un poco y he visto tres ideas que me parecen estupendas:

  • Explicar a nuestros hijos claramente y de forma concreta cuáles son nuestros planes y lo que esperamos de ellos ayuda a evitar situaciones de tensión en las que nuestra paciencia se ve comprometida.
  • Cuando notamos que la paciencia flaquea y estamos a punto de estallar, es mejor intentar apartarse, dejar la situación en manos de nuestra pareja u otro adulto y darnos cinco minutos aparte, respirar hondo, contar hasta cien…
  • Si a lo largo del día ha habido una ocasión en que hemos perdido la paciencia, vale la pena revivir en episodio por la noche, por ejemplo, repasar lo ocurrido y pensar qué podrías hacer la próxima vez para evitar perder el control.

 

La prisa mata, amigo

Buena parte del problema está relacionado con la forma de vida típica de las sociedades modernas, siempre apresuradas. Solemos realizar nuestras actividades a la mayor velocidad posible, y consideramos el tiempo vacío como tiempo perdido. Es un error; el resultado, hacemos muchas cosas al cabo del día, pero disfrutamos poco de lo que hacemos.

El remedio viene de las filosofías Slow o del movimiento lento. Es un compendio de doctrinas que preconizan las bondades de reducir nuestro ritmo de vida (asociado normalmente a patrones de consumo, alimentación, ocio etc.) para incrementar nuestro disfrute del tiempo y, de paso, disminuir nuestro impacto medioambiental. ¿Cosas de hippies? Échale un vistazo y luego dime si no tienen más razón que un santo.

En el caso de la crianza, la “lentificación” pasaría por prácticas como hacer menos actividades extraescolares (el sagrado tiempo de aburrirse), ir andando a hacer recados (y de paso damos un paseo), poner a nuestros hijos a cocinar con nosotros (aunque vayamos más lentos), comer juntos y sin estímulos como la televisión, realizar actividades de larga duración (cuidar una planta, por ejemplo)…

En resumen, parece que la paciencia y un ritmo de vida apresurado no son fáciles de combinar. Si bien podemos aplicar ciertas técnicas o trucos para comportarnos de forma más paciente, para ser verdaderamente más pacientes habría que bajar las revoluciones de nuestra vida. ¿Qué no es fácil? Nadie dijo que lo fuera. ¿Qué no se puede? Eso no se sabe hasta que no se intenta…

 

Fuentes:

Vivir slow | Psicoterapia breve 

How can I be more patient with my toddler | Babycenter 

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