Dificultades más frecuentes a la hora de estudiar

Educación

06/11/2017


dificultad aprendizaje

Hoy hablamos de las dificultades más frecuentes de aprendizaje y cómo conseguir minimizarlas para que no tengan graves repercusiones en la vida escolar de nuestros hijos.

Es normal que a lo largo de los años escolares de nuestros hijos su rendimiento académico vaya variando. y es también normal que los padres nos preocupemos si empeora. A continuación os proponemos una guía básica para detectar y poner solución a los principales problemas escolares de nuestros chavales.

En primer lugar, sea cual sea la dificultad que vamos a afrontar, aplicarle este análisis en cuatro pasos da un estupendo resultado y nos sirve como hoja de ruta:

 

Qué falla, desde cuándo, por qué y cómo

 

1. ¿Cuál es exactamente el problema?

A veces damos explicaciones imprecisas como “es un vago” o “no se entera”, que no ayudan para nada; es mejor precisar y definir el problema de forma concreta (“no cumple con su horario de estudio” o “tiene dificultades de comprensión escrita”).

2. ¿Cuándo empezó el problema?

Con frecuencia localizar el inicio de un problema nos ayuda a comprenderlo y solucionarlo mejor. Puede ser un cambio de centro o de profesor, nuevas amistades, la dificultad creciente de los estudios…

3. ¿Cuáles son las causas según el niño?

Suele ocurrir que no se nos ocurre preguntar al protagonista, nuestro hijo, el origen de las dificultades que está experimentando. Puede que no nos dé directamente la solución, pero sí nos ayude a encontrarla.

4. ¿Qué hemos intentado ya y qué tal ha funcionado?

Si intentamos aparcar y vemos que el coche no nos cabe, buscamos otro aparcamiento. Pues con los hijos, igual; de nada sirve intentar una misma solución hasta el aburrimiento si no funciona...

 

niña aburrida estudiar

 

Con hoja de ruta en mente, vamos a repasar las dificultades más habituales que encuentran los estudiantes, sus características y las principales estrategias de intervención:

  • “Hace como que estudia.” El niño puede pasar horas ante los libros, pero no les presta atención y tarda una eternidad en hacer los deberes. Suele darse cuando no existe un hábito de estudio bien establecido, conviene fijar unos horarios diarios (más vale que sea corto y bien aprovechado) y mantenerlos con constancia.

  • “No se concentra.” Primo hermano del anterior: le cuesta ponerse y se distrae con facilidad, pierde el tiempo. La concentración es un valor fundamental para estudiar, así que suprimiremos estímulos (televisión, gritos, móvil), fijaremos plazos para cada actividad con descansos breves y frecuentes, y procuraremos orientar su curiosidad hacia la materia que está estudiando.

 

La falta de concentración y la escasa comprensión lectora, los más frecuentes

 

  • “No entiende lo que lee.” La comprensión lectora es un frecuentísimo y gravísimo problema de nuestro tiempo: leer un texto y no saber de qué trata, tener un vocabulario pobre, explicarse mal por escrito y rechazo a la lectura, los síntomas. Salvo presencia de dislexia, se cura leyendo a diario, haciéndolo en voz alta y con textos que le atraigan.

  • “Lo deja para última hora.” El niño se esfuerza, pero sólo en la recta final, antes de los exámenes o para terminar un trabajo. Hay que dejar claro a nuestros hijos que puede funcionar en etapas tempranas, pero en un momento dado se verán desbordados; se combate con repasos y rutinas diarias.

  • “Lo entiende pero no se lo sabe.” Suele ocurrir con alumnos brillantes: se comprende un contenido pero no se asimila (la memoria, esa gran olvidada…). El proceso de aprendizaje implica comprender elaborando un esquema mental, pero también fijar contenidos memorizando (la tabla de multiplicar es el mejor ejemplo); ayúdales preguntándoles la lección.

  • “Se pone nervioso en los exámenes.” La ansiedad, angustia y cuadros físicos ante las pruebas de conocimiento son lógicas y muy habituales, sobre todo en sistemas educativos que supeditan el esfuerzo al resultado. Para evitar que afecten es bueno y muy eficaz simplemente hablarlo, relativizar la importancia de las pruebas y recurrir a actividades relajantes como el deporte.

 

Las dificultades escolares son altibajos inevitables en toda trayectoria. Es importante afrontar estos momentos de bajón con serenidad y con talante comunicativo (las voces y los etiquetados negativos sólo empeoran las cosas), pero con firmeza y con prontitud, para evitar que los problemas se enquisten y se hagan más difíciles de resolver.

 

Fuentes:

Dificultades más frecuentes en el estudio | NTIC Educación

Dificultades estudio | Miscelánea Educativa

Mejorar hábitos de estudio | Fundación Belén

 

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