Educando en el respeto (del bueno)

Crianza

20/11/2017


nina y madre de acuerdo

El respeto a los miembros de la familia y a los demás es un principio básico para la socialización adecuada del niño. Pero, ¿en qué consiste exactamente?

"Estos chavales de hoy día no tienen respeto por nada". Quizás hayas oído esta frase más de una vez. No podría ser de otra manera, porque ya Séneca decía lo propio de los jóvenes de su época. Y no fue el primero, parece. Total, que aparte de disquisiciones sobre los ciclos históricos, el respeto es un tema que preocupa desde siempre.

Así que no será aquí y ahora cuando arreglemos el asunto, aunque tal vez podamos aclarar algo.

 

¿De qué hablamos cuando hablamos de educar en el respeto?

Nada que ver con el miedo, ni siquiera con la obediencia. Pensamos en el respeto como una herramienta de socialización de doble sentido, basada en valores morales que fomentamos y permitimos o por el contrario no fomentamos y no permitimos:

 

  • “Herramienta de socialización”. El respeto es un medio para llegar a un fin: la integración social y el desarrollo moral del niño (son procesos distintos pero que avanzan de la mano, cuyas bases se plantan antes de los seis años pero se afianzan entre los 6 y los 12 años).

  • “De doble sentido”. El respeto no sólo funciona en una dirección, sino en dos; o sea, que no sólo los hijos deben ser respetuosos con los padres, sino también los padres con los hijos; si no, nada de esto funcionará de la forma que se pretende que funcione.

  • “Valores morales”. Antes de los seis años las normas sociales se aceptan como imposiciones de los padres; a partir de esa edad se inicia el proceso de “autonomía moral”, es decir, las normas se interiorizan (o sea, que no se cumplen por ser normas, sino por estar de acuerdo con ellas). No obstante, este desarrollo moral no es automático, sino que se aprende, asociado a un proceso de “descentración”.

 

Factores de desarrollo moral

Se han señalado varios factores que promueven el desarrollo moral de los chavales de esa edad (algunos ya os sonarán bastante):

  • Alentarlos a ponerse en el lugar de los demás (descentración).

  • Afirmar ante ellos los principios que queremos que tengan (la teoría).

  • Dar ejemplo del comportamiento que queremos que tengan (la práctica).

  • Respetar sus opiniones y sentimientos (la “clave de acceso” al niño).

  • Tener altas expectativas sobre su capacidad para comportarse en sociedad (él puede).

  • Basar su educación en la cadena “te comprendo-te respeto-te explico”. No obstante, en ocasiones (cuando las acciones de nuestro hijo pueden dañar a otros) conviene fijar límites y controles estrictos. (Las líneas rojas).

Es en ese sentido en el que debemos entender el respeto, como una capacidad de asumir comportamientos prosociales (a favor de los otros) entendiendo que lo contrario resulta ofensivo de una u otra manera para los demás. Eso es, en definitiva, el respeto. Y, como decíamos, es inalcanzable si el niño no es respetado y, por lo tanto, no tiene respeto por sí mismo.

 

niño con regadera

El movimiento se demuestra andando

Además, debemos apoyarnos en las prácticas sociales que podemos denominar respetuosas para fomentar ese respeto social. Pongamos el clásico ejemplo de ceder el asiento a una persona mayor en un autobús. Si reforzamos el hecho explicando el por qué y haciendo al niño comprender las circunstancias y los sentimientos de esa persona, el gesto de “buenos modales” adquiere todo su sentido real.

Contraejemplos. Un niño se pelea con otro en el colegio y sus padres reaccionan con un castigo físico. Un niño no quiere jugar con otro y los padres lo fuerzan “porque yo lo digo”. Se dice a un niño que “todos somos iguales” mientras mamá realiza todas las tareas domésticas. No creo que requieran mucha explicación, aunque vistas desde fuera son mucho más evidentes.

Todos sabemos lo que es ser respetuoso, porque todos hemos sido educados en la misma sociedad (más o menos). También sabemos que algunas manifestaciones del respeto son más importantes que otras (quitarse el sombrero al entrar en un sitio es menos importante que molestar a los demás, claramente), y que hay grados. Hay familias más “permisivas” y otras más “estrictas”, y cada una debe fijar las líneas rojas, los límites de lo no tolerable.

Fuentes: 

6 ways to teach my kid respect | Huffington Post
The return of respect | Parents

 

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