El rincón de pensar, ¿sirve de algo?

Crianza

10/04/2018


padre e hija enfadados

Se llama “rincón de pensar”, “silla de pensar” o “time out”; hablamos de enviar a nuestro hijo a un rincón de la casa durante un tiempo determinado para que se calme y reflexione en soledad sobre un mal comportamiento. Se ha puesto muy de moda en los últimos años como una herramienta educativa. Y sin embargo…

Sin embargo, aunque cuenta con muchos apoyos (como vemos aquí), para muchos otros padres y expertos el rincón de pensar no es sino una forma encubierta y “suave” de castigo. Aunque tenga más de psicológica que de física, sigue acarreando el gran inconveniente de cualquier castigo: el niño es adiestrado, más que educado, a través del miedo.

Porque, y eso nadie lo duda, el rincón de pensar tiene su efecto. Con insistencia, inhibe en los niños un comportamiento por temor a ser colocados en esa situación. Sus partidarios abogan por emplearlo a partir de los 4-5 años, a razón de un minuto por año, con calma y afirmando después que confías en su capacidad para darse cuenta de su error. Se recomienda evitar entornos oscuros o cerrados.

Los problemas del “arrinconamiento”

Ya enseñaban los psicólogos conductistas que el perro babeaba al oír la campanilla que antecedía al alimento y se acongojaba al oír el timbre que iba asociado a la descarga eléctrica. El problema es que ir al rincón de pensar es asumido por el niño como un castigo más que como una oportunidad para reflexionar realmente acerca de lo negativo de un comportamiento concreto.

Parecen evidentes los efectos perniciosos de esta práctica en cuanto a la relación que se establece entre padres e hijos. Los niños suelen sentirse aislados y excluidos, lo que incita a evitar situaciones en lugar de asumirlas y a simular un código correcto de comportamiento en lugar de interiorizarlo. También tiene un tufillo a acto de fe inquisitorial, al tener el niño que hacer un reconocimiento de su error para poder ser readmitido en sociedad, por así decir.

Otro problema grave es que enviamos a nuestros hijos al exilio interior sin haberles expuesto claramente lo que nos ha contrariado de su comportamiento o, si es evidente, unas pautas acerca de cómo o hacia dónde queremos reconducir su mal comportamiento. No les damos un material para trabajar esos minutos, que se les harán larguísimos y aburridísimos, eso sí…

Corremos el riesgo de ser contraproducentes: de que los niños estén demasiado pendientes de nuestra aprobación, de que les produzca resentimiento y desconfianza hacia nosotros o simplemente de que nuestros hijos sigan más enfadados o más tristes. De criar, a la larga, adultos demasiado parecidos a nosotros mismos, con nuestras mismas taras.

contra la pared

 

Posibles adaptaciones más educativas

¿Es posible una versión del rincón de pensar basada en el respeto y el amor incondicional? Con importantes modificaciones que lo dejan casi irreconocible.

  • Primero, calmarse. Puede ser con carreras, con una figura de apego, respirando hondo, rompiendo un papel en trocitos, utilizando una palabra clave… Cualquier actividad para cambiar el chip. Ir a pensar en modo berserker no es buena idea.
  • Explicar por qué está mal. Debemos guiarlo con alternativas que vengan a sustituir a las antiguas, hablando con él de las razones  por las que no nos gusta su comportamiento y queremos que lo cambie.

Estas son tres posibles fuentes de inspiración para hacerlo mejor:

  • La mesa de la calma de la pedagogía Montessori tiene ciertos paralelismos, al ser un espacio físico orientado a la reflexión; pero en este caso el niño decide cuándo ir, y si quiere o no compañía.
  • También mola esta idea del rincón de conectar: partiendo del presupuesto de que el niño debe recuperar el control, cortamos el mal comportamiento con una actividad compartida. Una vez “controlado”, se habla de lo que ha pasado y se pueden proponer alternativas.
  • El rincón de resolver conflictos es otra posibilidad que sí parte de marcar un espacio agradable para tratar un problema. Primero va el niño, y es el adulto el que se presenta en el rincón para hablar con el niño.

 

 

Fuentes: 

Efectos del rincón de pensar | El País

Cambia la silla de pensar | Psicoayuda infantil 

Añadir nuevo comentario


Síguenos

     

Suscríbete a la Newsletter

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información en nuestra política de cookies. Más información aquí.