La importancia del riesgo en el desarrollo de los niños

Crianza

20/08/2018


nino colgando arnes

Partimos de la idea de que sobreprotegemos a nuestros hijos. Posiblemente generaciones previas lo hubieran hecho también si hubieran podido, pero eso no viene al caso; la cosa es que no les permitimos correr riesgos, y eso les impide adquirir experiencia midiendo los peligros y asumiendo las consecuencias de los pasos en falso. Algo que, tanto en un sentido literal como metafórico, tendrán que afrontar antes o después.

Habrás oído cien veces eso de que “quien no arriesga, no gana”, y posiblemente hasta estés de acuerdo. Otro día tendremos que hablar de por qué los padres ven el mundo de una manera y no lo aplican de forma consecuente con sus hijos. Si parece claro que el riesgo es un factor para el éxito y la felicidad, ¿por qué alejamos a nuestros niños de él a toda costa?

La respuesta inmediata, sencilla es “porque no queremos que les pase nada”. Ya. Pues, amigo o amiga, algo les va a pasar, seguro. Sin querer decir que hay que poner a nuestros hijos en situaciones peligrosas (que por cierto no es lo mismo), sí deberíamos permitirles tomar ciertos riesgos, porque el riesgo es un factor importante en el desarrollo de cualquier persona.

 

Peligro y riesgo no son sinónimos

Se ve muy bien en estos parques modernos de suelo blandito y esquinas redondeadas, tan asépticos que los niños sólo pueden columpiarse de forma segura (en realidad no, es una falsa percepción nuestra). La obsesión por la seguridad pasiva los convierte en lugares donde apenas pueden enfrentar algún desafío estimulante. De hecho, ya hay quien defiende una vuelta a los solares como espacios de juego.

La seguridad pasiva adormece la otra, la activa, que implica la atención y el cálculo del riesgo. Porque mientras el peligro es la posibilidad de que exista un riesgo, el riesgo es la posibilidad de que se produzca un daño. Intentar eliminar el peligro es una quimera: un árbol puede ser visto como un peligro, ya que un niño subido al árbol puede estar corriendo un riesgo; ¿cortamos el árbol entonces?

Como eliminar los peligros es absurdo, intentamos ahorrar cualquier riesgo a nuestros hijos. Es más o menos como incitarlos a no moverse, a no experimentar, a no vivir; y el argumento es que puede “pasarles algo”. Es demasiado parecido a decir que no confiamos en su capacidad para medir los riesgos y tomar la decisión de afrontarlos o no. Y de paso les ahorramos la experiencia de encajar los daños.

El resultado no podría ser más pernicioso, ya que en efecto podemos ahorrarles algún morado y varios puntos de sutura, pero también les arrebatamos la experiencia de superar el miedo y sufrir el dolor, experiencias tan necesarias como gratificantes una vez superadas. Proyectamos así adultos inseguros, incompletos, tanto físicamente inhábiles como psicológicamente inútiles para afrontar los riesgos de la vida de forma consciente. Esta noticia es un ejemplo de ello.

 

nino sube arbol

 

Los padres son un apoyo, no un salvavidas

Así que veamos los riesgos de forma positiva, no en plan “qué es lo peor que podría pasar” sino “qué beneficios podrían salir de esto”. Y veremos muchos. Para empezar, y como hemos dicho, los niños aprenden a tomar decisiones, a valorarlas dos veces y a afrontar las consecuencias. Y también adquieren una experiencia que no tiene precio.

Físicamente (pues los riesgos que corre un niño comienzan siendo de tipo físico) enfrentarse a riesgos implica activar nuestras habilidades motoras, nuestros sentidos y recursos propioceptivos al 100%. Es un entrenamiento, como todo juego, para situaciones reales de la vida, de peligro incluidas. Afrontar riesgos nos hace menos temerarios y tendentes a sufrir accidentes.

En un plano psicológico los niños aprenden pronto a concentrarse a la hora de enfrentar riesgos, a asumir sus errores de cálculo y a no dejarse hundir ante ellos; antes bien, se refuerza la autoconfianza y aprenden a evitar esos riesgos en el futuro, o a valorarlos mejor a la hora de afrontarlos. Y aplicarán ese aprendizaje a muchas otras facetas de su vida en las que, te guste o no, tendrán que asumir riesgos, como todos hacemos cada día.

 

Fuentes:

Sin riesgo no hay aprendizaje | De mamas y papas 

How reasonable risk-taking benefits kids | Balance and Barefoot 

Añadir nuevo comentario


Síguenos

     

Suscríbete a la Newsletter

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información en nuestra política de cookies. Más información aquí.