Las nueve mentiras que todos los hijos cuentan a sus padres

Crianza

09/11/2018


0. Las nueve mentiras que todos los hijos cuentan a sus padres

chica con gafas y bigote postizos

Por más que nos empeñemos en que eso no se hace, y por más que tengamos un mandamiento (no recuerdo cuál) de nuestro lado, nuestros hijos se empeñan en demostrar la circularidad de la historia a base de mentiras y repetir, unos tras otros, nuestros pasos y los de nuestros padres, y los de los padres de nuestros padres, y así…

Que sepas que es normal lo de contar alguna mentirijilla. En esta pequeña lista hemos reunido las mentiras típicas que nos cuentan los niños (los de primaria y un poco más allá; los mayores cuentan otras). Algunas son divertidas, otras inocentes, otras rozan la malignidad. A veces cuelan, a veces no, y otras, simplemente, queremos que cuelen…

Yo no he sido

niña con mirada traviesa

Yo no he sido

El clásico de clásicos, el ABC de la mentira, la quintaesencia de la trola. Aunque haya habido un holocausto nuclear del que tu hijo y tú sois los únicos supervivientes, estéis en medio del desierto y haya un jarrón roto a sus pies todavía rebotando, te va a decir que él no ha sido. Vale para casi cualquier cosa, la usará durante años.

Hoy no tengo deberes/el profe no ha venido/aún no me han dado las notas

profesor escribiendo y alumno con móvil

Hoy no tengo deberes/el profe no ha venido/aún no me han dado las notas

Estas tres mentiras eternas van juntas porque suelen encadenarse y tienen que ver con la escuela. La primera, difícil de contrastar (aunque los grupos de whatsapp de padres están poniendo la cosa difícil), tiene el dulce sabor de la impunidad. La segunda, auspiciada por la proverbial vagancia del gremio docente, incluye un gesto de indignación solidaria de “a dónde iremos a parar”. La tercera, fruto de la desesperación, es la que tiene las patitas más cortas de todas…

Yo cuidaré del perro

niña y perro angelicales

Yo cuidaré del perro

Se ve que en lenguaje infantil cuidar al perro no significa darle de comer, sacarlo a pasear dos veces al día, recoger sus cacas y limpiarlo de vez en cuando. Se ve que es más bien atosigar al bicho durante dos semanas, enseñárselo a los amigos y pasar olímpicamente de él lo que le queda de vida (al perro, se entiende).

Me lo he encontrado

cofre de tesoro misterioso

Me lo he encontrado

Jo, pues qué suerte tienes. Yo nunca me he encontrado nada, absolutamente nada que valga la pena en la calle.

Es de un amigo que me ha pedido que se lo guarde

jóvenes en festival

Es de un amigo que me ha pedido que se lo guarde

Ya. El caso es que nunca es una biografía de Gandhi, por qué no, una figurita de Lladró como regalo del Día de la Madre. Si no es tabaco son condones, si no es marihuana son revistas porno (ah, no, eso era en mi época). El caso es que eso tiene un nombre, amigos: ¿encubrimiento? No, una mentira como un castillo de grande.

Me quedo a dormir en casa de X

dos niñas abrazadas riendo

Me quedo a dormir en casa de X

Una mentira que entra en la categoría de la conspiración, ya que se requiere, aparte de premeditación, la colaboración de varios niños o niñas (más bien chicos/as) ladinamente conchabados. Detrás hay un plan sin duda maligno…

…y nunca te pido nada más!

niña adorable con conejo

…y nunca te pido nada más!

Si me dieran un euro por cada vez que me han dicho eso… Se los daría todos juntos a mis hijos y así, con semejante astronómica cantidad, nunca más tendrían que pedirme nada más, pero de verdad. Probablemente pudieran incluso pagarse la carrera. Una cara.

Es que… se me ha parado el reloj

reloj sin manecillas

Es que… se me ha parado el reloj

En la amplia categoría de los “esques” hay muchas mentiras de la familia de la excusa. Hemos elegido un caso real: mi hoy señora suegra sale a buscar a mi hoy señora esposa (entonces vivían en un pueblo pequeño) varias horas después del toque de queda. Al verla, mi señora esposa se anticipa, le muestra muy ufana el reloj a mi señora suegra y le dice “es que se me ha parado el reloj, mamá”. Criaturita…

Mis amigos beben, pero yo no

amigos brindando

Mis amigos beben, pero yo no

Un ejemplo de libro de las mentiras como puños que los padres nos empeñamos en tragarnos. Si por un casual hubiera pillada in fraganti, el muchacho o muchacha no tendría ni siquiera que improvisar otra mentira (si es capaz, que no es seguro); algún desalmado le ha echado algo en el zumo de piña… Sí, señora, ha sido el camarero, y ese algo ha sido vodka como para calmar a Yeltsin (QEPD).

chica con gafas y bigote postizos

Por más que nos empeñemos en que eso no se hace, y por más que tengamos un mandamiento (no recuerdo cuál) de nuestro lado, nuestros hijos se empeñan en demostrar la circularidad de la historia a base de mentiras y repetir, unos tras otros, nuestros pasos y los de nuestros padres, y los de los padres de nuestros padres, y así…

Que sepas que es normal lo de contar alguna mentirijilla. En esta pequeña lista hemos reunido las mentiras típicas que nos cuentan los niños (los de primaria y un poco más allá; los mayores cuentan otras). Algunas son divertidas, otras inocentes, otras rozan la malignidad. A veces cuelan, a veces no, y otras, simplemente, queremos que cuelen…

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