¿Padres permisivos o autoritarios?

Crianza

01/08/2017


nina rebelde

La educación de los niños oscila entre dos grandes tendencias: educación permisiva y educación autoritaria. Cada una tiene sus virtudes y sus defectos.

Hay muchas metáforas para ilustrar la idea de que educamos a nuestros hijos de una de las dos maneras posibles: autoritaria o permisiva. En realidad, todos estamos situados en algún punto intermedio de una balanza que tiene la educación autoritaria en uno de sus platos y la educación permisiva en el otro. Podemos asociar las educaciones permisivas con las que priorizan dar amor a poner límites; y las educaciones autoritarias, con aquellas para quienes los límites son más importantes que las expresiones de afecto.

Ojo, ambas formas de educación no son incompatibles; al contrario, una sana mezcla de ambos es lo ideal. De cualquier forma, cada niño tiene su personalidad y sus circunstancias (y los padres también). Así que sólo vamos a exponer algunos rasgos negativos y positivos de ambas tendencias.

Amor vs límites

Lo malo de la autoridad es que cuando priorizamos nuestra autoridad como base de la crianza de nuestros hijos tendemos a ser rigurosos y controladores en exceso. No solemos consultarles ni informarles de lo que vamos a hacer, de lo que van comer, etc. No es que seamos insensibles a los sentimientos de nuestros hijos, lo hacemos con la intención de hacerlo lo mejor posible y de la forma más efectiva.

Los niños criados bajo la imposición de límites pueden sufrir de dos maneras. Algunos se hacen más sumisos y dependientes, adoptando los deseos de los padres como propios y bajo mucha presión. Otros se convierten en rebeldes con causa, con resultados escolares negativos. Todos son algo inseguros y con frecuencia tienen dificultades para relacionarse.

Lo malo de la permisividad es que a veces confundimos el amor con permisividad absoluta. Renunciamos incluso a sanas rutinas alimenticias, ritmos de sueño… Nuestra atención se centra en que nuestros hijos estén felices y evitamos a toda costa que se produzca una rabieta, incluso si se trata de poner límites por su bien. 

El efecto negativo más notorio de la educación permisiva sobre los niños es que suelen ser autoindulgentes  y  a veces egocéntricos, les cuesta motivarse, comprometerse y asumir las frustraciones. Pueden aparecer problemas en el desarrollo de la personalidad: agresividad, uso de drogas, pasividad en la escuela…

 

madre autoritaria

Lo bueno de la autoridad.

¿Habrá algo bueno? ¡Por supuesto! Los padres que saben poner límites demuestran tener un protector efecto de guía. Son referentes fuertes y pueden ser muy beneficiosos, especialmente si somos capaces de conjugar esa vena autoritaria con ciertas dosis de diálogo y toma compartida de decisiones.

Los niños criados con autoridad son más disciplinados y menos autoindulgentes que la media. Son conscientes de que son importantes para sus padres y suelen asumir la autoridad como un valor positivo clave. Si hemos sido un poco “democráticos” en casa serán buenos negociadores además de jóvenes responsables e independientes.

Lo bueno de la permisividad.

Está claro que los padres permisivos son más cariñosos con sus hijos, y eso siempre es positivo. Saben hacerles ver sus propias cualidades y animarlos a experimentar. Son dialogantes y hacen participar mucho a sus hijos en la vida familiar, tomando decisiones y expresando sentimientos que les entrenan para el futuro.

En general, los niños “permitidos” tienen altas dosis de autoestima y buenas habilidades sociales. Lo suyo es el trabajo cooperativo y en equipo. Y están dotados, sobre todo, con mucha capacidad para ser autónomos. Sabrán que sus padres los quieren sobre todo si combina con un poco de disciplina bien medida y entendida.

Tal vez te hayas visto retratado en algún momento a lo largo del texto y puede que te animes a cambiar alguna alguna conducta, aunque lo normal es que cometamos errores en ambas direcciones... En el fondo, nuestra forma de educar depende de nuestra propia personalidad, así que se trata de no irse a los extremos y buscar ese equilibrio que funcione para todos. 

 

 

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