Mi hijo tiene problemas de aprendizaje

Educación

15/12/2017


gato mirando pizarra

Si no es fácil descubrir un problema importante de aprendizaje en nuestros hijos, mucho menos es identificar en qué consiste y decidir qué especialista puede ayudarnos a solucionarlo. A veces podemos detectar algunas características de un problema particular por las “pistas” que nos dan nuestros hijos, pero no podemos saberlo sin la ayuda de uno o varios profesionales.

Hemos dicho que para acudir a un especialista hay que tener “sospechas fundadas” de que es necesario. Muchas veces lo que llamamos “problemas de aprendizaje” son simples complicaciones relacionadas con cuestiones como la motivación o el entorno de estudio, relativamente fáciles de resolver. Te recomendamos que antes de nada consultes con el profesor de tu hijo y le pidas su opinión al respecto.

Se entiende por “trastornos específicos de aprendizaje” aquellos que causan resultados pedagógicos inferiores a lo esperado en niños de inteligencia promedio. Las causas pueden ser muy diversas, a veces múltiples y con frecuencia interrelacionadas. Existen muchos TEA, que se agrupan en tres grandes familias: dificultades motoras, dificultades en el lenguaje y/o el habla y dificultades con las aptitudes escolares.

Son tantos y tan distintos que te aconsejamos que te informes con más detalle por ejemplo aquí o aquí. Los principales son la dislexia, la discalculia, TANV (no verbales), TEL (del lenguaje), la dislalia…  Ah, una cosa: el famoso TDA o TDAH (trastorno por déficit de atención, con o sin hiperactividad) no se considera uno de estos trastornos específicos del aprendizaje, aunque es tan frecuente que suele encontrarse aparejado con algún TEA.

 

El pediatra, el primero

De hecho, cuando aparecen las sospechas fundadas de las que hablábamos antes suele ser necesaria la participación de varios especialistas para definir exactamente el trastorno. Y, aunque no queremos ser alarmistas, tras una valoración por parte del profesor no está de más comentarle a tu pediatra lo que has observado, porque una detección precoz es muy deseable.

El pediatra se basará en la historia clínica del niño, un breve estudio de antecedentes personales y familiares y en una exploración física y neurológica básica para descubrir un posible problema, o una sospecha, todavía de forma genérica, así como para excluir que pueda haber otras posibles causas. Será también quien determine a quién acudir a continuación, si es necesario.

 

pediatra con osito

El psicólogo será el encargado de evaluar tres áreas diferentes: cognitiva, conductual y emocional. Establecerá si estamos ante un TEA de verdad o ante un problema de desarrollo, descartará problemas como el TDA e identificará comportamientos desfavorables. También valorará si todo esto tiene que ver con un el problema de aprendizaje o no. Puede que realice ciertas pruebas neuropsicológicas para descartar lesiones cerebrales evidentes.

El neurólogo/psiquiatra infantil (especialidad esta última que no existe como tal) se encargará de las exploraciones para descartar problemas orgánicos: hacen análisis clínicos, evalúan la estructura y funcionalidad del sistema nervioso y hacen pruebas neuropsiquiátricas en profundidad para comprobar si el TEA tiene su origen en problemas físicos o no.

 

Es importante seguir las indicaciones de los especialistas

El neuropsicólogo será quien se encargue de aquellos casos de niños con problemas neurológicos, según lo determinado por el neurólogo principalmente. Este profesional sabrá evaluar de forma precisa esos problemas y aplicar los programas de rehabilitación necesarios para solventarlos o reducirlos a su mínima expresión.

El especialista en problemas de aprendizaje (sea logopeda, psicólogo especializado o pedagogo) será el último profesional que trate a nuestro hijo y su TEA, una vez determinado de forma precisa. Para ello realizarán una evaluación psicopedagógica personalizada que les permitirá situar el problema y averiguar los procesos cognitivos en juego, así como aplicar las técnicas terapéuticas y de rehabilitación más adecuadas.

nina pensando

Puede parecer tentador para muchos padres preocupados acudir directamente a estos últimos especialistas, pero es importante no saltarse el paso por los profesionales anteriores. Sólo así se podrán descartar posibles problemas que no tienen por qué ser realmente TEA, sino otros de una naturaleza muy distinta con una dificultad de aprendizaje como consecuencia “secundaria”.

Recuerda, un TEA no es signo de un desarrollo intelectual inferior, ni mucho menos. Son trastornos sobre los que nos falta todavía mucho por aprender; pero sabemos que la solución depende de una detección precoz y que no pasa por ninguna medicación, sino por una práctica firme y guiada por profesionales en las áreas que se resisten a nuestros hijos.

 

Fuentes: 

Problemas de aprendizaje | Revista Digital Inesem 

Trastornos específicos aprendizaje | sepeap.org 

Trastornos y dificultades de aprendizaje | Integratek

 

 

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