Familia

¿Cómo concilias tu vida laboral y familiar?

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    ¿Consideras que ser madre/padre ha afectado a tu vida laboral?

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    ¿Cuántas horas semanales dedicas al trabajo?

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    ¿Has llegado a pensar en dejar tu trabajo?

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    ¿Tienes tiempo para acompañar a tus hijos menores al colegio?

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    ¿Sientes a menudo estrés por no poder llegar a todo?

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    ¿Vas a las reuniones del colegio/clases de tus hijos?

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    ¿Tienes tiempo de repasar junto a tu hijo los deberes?

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    Como norma general ¿haces tú la compra?

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    ¿A cuál de estas tareas dedicas más tiempo a la semana?

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    Si pudieras dedicar más tiempo a una de estas áreas, ¿a cuál sería?

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    ¿Cancelas planes con tu familia/amigos por compromisos laborales?

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    ¿En tu trabajo dirías que te ayudan a conciliar tu vida familiar?

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  • Resultados Test: ¿Cómo concilias tu vida laboral y familiar?

    tiempo con los hijos

    Las conclusiones de nuestros docentes son:

    ¡No está nada mal! Tener un trabajo flexible que nos permita poder conciliar con mayor o menor facilidad nuestra vida laboral y familiar es algo con lo que no todos pueden contar. Aún así, está claro que encontrar un balance no es sencillo y requiere de un gran esfuerzo por nuestra parte poder sacar tiempo y energía para atender a las necesidades de nuestros hijos y nuestra familia.

     

    Está claro que si tenemos una pareja y compartimos equitativamente las tareas de cuidado del hogar y de los hijos, es mucho más fácil conciliar, pero en la mayoría de casos sabemos que esto no es así. Si es tu caso, y te haces cargo de gran parte de la carga sea por el motivo que sea, quizás puedas intentar poner en práctica algunas medidas que te hagan ahorrar tiempo y poder así dedicarlo para tu ocio personal.

     

    La primera medida que proponemos es aprovechar la tecnología para ahorrarnos tiempo, por ejemplo para ir de compras. Aunque creamos que ir a comprar nos lleva poco tiempo, si desglosamos el tiempo que empleamos en ir a la tienda, ver si está la talla, si no está ir a otra tienda, hacer cola, esquivar multitud de personas… hemos perdido toda la tarde. Si nos quedamos en casa y lo hacemos online, podemos tomarnos un refresco mientras lo hacemos, buscar las mejores ofertas y además ahorraremos tiempo y energía.

     

    planificar tareasOtra medida que podemos usar, aunque suene muy típica, es dedicar unos minutos a planificar el menú, las compras o las tareas de la semana. En vez de pasear por los pasillos del supermercado pensando qué haremos de cenar, seremos más eficientes si lo tenemos claro e iremos directamente al grano. Además, podremos asegurar que nuestro menú semanal sea más variado nutricionalmente y unificar esfuerzos a la hora de prepararlo.

     

    Y como última medida, pero no menos importante, proponemos que empieces a pensar más en tí. Para poder reír con tus hijos, afrontar con energía la hora del parque y ser un referente para ellos, es fundamental sentirse bien y para eso, es necesario cuidarse física y mentalmente. A veces, decimos que no a nuestros momentos de ocio como invitaciones de amigos para ir al cine o incluso ir a la peluquería porque vamos muy liados, y a la larga aunque no nos demos cuenta, esto afecta negativamente a nuestra personalidad, y en consecuencia a nuestras relaciones con las personas de nuestro entorno.

     

    Recuerda que si tu estás bien, cuidarás mejor de tu familia y serás mejor profesional.

     

    hacer juntos los deberes

    Las conclusiones de nuestros docentes son:

    ¡Ánimo, podemos mejorar! Si sientes que tu trabajo invade parte de tu vida familiar y de tu tiempo personal, es hora de plantearse si hay algo que podemos hacer para mejorar esta situación y conseguir un balance entre ambos. Aunque pensemos que no podemos hacer nada más, quizás con solo un pequeño cambio notemos un gran respiro.

     

     

    Cuando el listado de tareas que tenemos por delante nos supera y empezamos a estar estresados y agotados, es hora de plantearse qué podemos hacer para mejorar y hacer algunos cambios. Aunque creamos que podemos aguantarlo todo, no es así y a la larga una situación estresante prolongada en el tiempo, perjudica a nuestro trabajo, a nuestra familia y lo más importante, a nuestra salud.

     

    A veces nos olvidamos de que quizás las cosas podrían mejorar si pedimos ayuda. Nuestra pareja, familia o amigos quizás puedan echarnos una mano y realizar pequeñas tareas que para nosotros pueden significar un mundo. Si alguien pudiera encargarse de recoger al niño al terminar las clases particulares, esto nos podría suponer una hora más para poder dedicar a otras tareas como por ejemplo hacer la cena e ir un poco más desahogados.

    pedir ayudaOtra medida que podríamos aplicar es buscar una persona como referente, alguien que esté en una situación parecida a la nuestra y preguntarle directamente sin tapujos cuáles son sus trucos para conciliar su vida laboral y familiar. Puede que alguna técnica nos sorprenda y aprendamos algo nuevo.

     

     

    Como última medida, proponemos practicar la gratitud. Sí, sabemos que suena algo desesperado pero la forma de tomarnos las cosas puede cambiar radicalmente nuestro nivel de estrés según nuestra actitud frente a ellas. Por ejemplo podemos empezar a celebrar que tenemos un trabajo que nos permite pagar las facturas en lugar de verlo como un martirio, o celebrar que nuestro hijo tiene mucha energía y está sano en lugar de quejarnos porque no ha parado en toda la tarde. Estos son solo dos ejemplos, pero podemos intentar aplicar esta medida para cada queja que se nos ocurra.

     

    Recuerda que para poder cuidar de tu familia y dar el 100% en tu trabajo, tienes que estar bien.  

     

    super mami

    Las conclusiones de nuestros docentes son:

    ¡Necesitas hacer un cambio! Entre tu vida familiar y laboral hay un gran desequilibrio y el ritmo de trabajo que llevas no favorece para nada que pueda haber un balance saludable entre tu familia y tu trabajo. Tu vida laboral está invadiendo parte del tiempo que podrías dedicar a disfrutar de tu familia, amigos o para tus propios hobbies. Es hora de tomar las riendas de la situación y tomar algunas medidas.

     

    No somos superhéroes y a veces no nos damos cuenta de que, aunque queramos, no podemos llegar a todo. Correr del trabajo a casa, hacer la compra, recoger a los niños, seguir trabajando, planear los menús, llevarlos al médico… ¡es un no parar! Esto puede llevarnos a una situación extrema de agotamiento personal e incluso causar conflictos en nuestro trabajo o círculo familiar.

     

    pedir ayuda conciliarDesgraciadamente la legislación vigente en nuestro país no ofrece demasiadas ayudas que nos permitan conciliar nuestra vida laboral y familiar. Pero aunque pensemos que ya lo hemos intentado todo, siempre podremos mejorar la situación, aunque sea un poco. Es hora de poner medidas para mejorar nuestro día a día.

     

     

    Si el trabajo nos desborda, quizás podamos hablar con nuestro superior y exponerle nuestra situación. Si existe alguna posibilidad o cualquier cambio que nos permita mejorar nuestra situación y nunca lo planteamos, no lo sabremos. No olvidemos que estar estresados influye también en nuestro rendimiento profesional. A veces por miedo a hablar nos callamos y así nada cambiará nunca.

     

    A veces damos por hecho que las personas a nuestro alrededor se dan cuenta de lo estresados que vamos, y en la mayoría de casos, desgraciadamente, no es así. Por eso es muy importante que lo hablemos con nuestra pareja (si la tenemos), o con familiares y/o amigos y les hagamos saber cómo nos sentimos y por qué. Quizás se ofrezcan a ayudarnos con algunas tareas y con su colaboración podamos aligerar un poco nuestra carga diaria.

     

    Como última medida os proponemos relativizar nuestra situación. Aunque no lo parezca, es una medida muy útil para poner las cosas en perspectiva y quizás valorar más lo que tenemos en lugar de quejarnos todo el rato (aunque lo estemos haciendo con razón). Darnos cuenta de que nuestra situación es algo temporal (que no durará toda la vida) quizás puede hacernos cambiar el modo que vemos las cosas y afrontarlas de un modo distinto.

     

    Recuerda que no eres un superhéroe, tienes que cuidarte.

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