Familia

¿Eres una hipermadre/padre?

  • mujer al teléfono
  • agenda de los niños
  • niña tareas casa
  • niño con mochila
  • 5 / 15

    ¿Cuántas tardes tienen ocupadas con actividades extraescolares?

    actividades extraescolares
  • madre y profesora
  • 7 / 15

    ¿Hablas en plural con frases tipo: “Mañana tenemos examen de inglés”?

    madre e hijo de la mano
  • niño aburrido
  • madre con bocadillo
  • madre ayuda con deberes
  • madre e hija
  • sombras niños
  • mujer relax
  • niña yoga
  • niño juega solo
  • Resultados Test: ¿Eres una hipermadre/padre?

    madre con hija abrazada

    Las conclusiones de nuestros docentes son:

    ¡Cuidado, puedes estar sobreprotegiendo a tu hijo! Es cierto que nuestra sociedad nos exige ser cada vez mejores y competentes pero un exceso de protección puede agobiar a nuestros hijos y lo que es peor, no dejarles que aprendan a desenvolverse por ellos mismos. Si estamos totalmente pendiente de ellos, se convertirán en adultos inseguros y llenos de miedos.
     

    Está claro que el bienestar y la educación de nuestros hijos nos preocupa y queremos lo mejor para ellos, pero hemos de evitar convertirnos en sus “mayordomos” o sus “asistentes personales” ya que cuando nosotros no estemos y tengan que enfrentarse al mundo real, no sabrán valerse por sí mismos. Si crees que has caído en una espiral de sobreprotección, sigue leyendo ya que te proponemos algunas medidas para salir de ella.

    padres con niña en la cama

    Lo ideal es aplicar una “sana desatención”, que quiere decir dar a nuestros hijos espacio para que se equivoquen, jueguen, se aburran y adquieran responsabilidades y autonomía. Podemos empezar dándoles tareas para que colaboren en casa, lo que les ayudará a ver que pueden hacer cosas por ellos mismos y fomentará su autoestima. Esto también se aplica a que se preparen ellos mismos su mochila y ser responsables de llevar y cuidar sus cosas.

     

    Nuestro rol como padres es apoyar a nuestro hijo y guiarle, pero en ningún caso darle todo solucionado. Si hacemos esto, corremos el peligro de que adopte una postura cómoda y pasiva y espere a que le digamos qué tiene que hacer o se lo demos todo hecho. Por eso es necesario explicarle al niño el porqué de las cosas que hacemos, de esta forma le ayudamos a que pueda actuar por sí mismo y sepa qué tiene que hacer cuando no haya un adulto a su lado.

     

    Aunque nuestra intención sea que nuestro hijo esté muy bien preparado y tenga la mejor educación, es importante reservar tiempo todos los días para que juegue e incluso se aburra. Cargar la agenda con actividades extraescolares y convencerle de que son necesarias para él, sin dejar al niño que las elija por sí mismo puede resultar en un niño que reprime sus propios gustos y se convierte en un robot al que se le dice qué tiene que hacer y cuándo. Dejarle disfrutar de ser niño debe ser nuestra prioridad.




    Recuerda que si le sobreproteges, fomentas su inseguridad.

     

    Madre con hijo abrazados

    Las conclusiones de nuestros docentes son:

    ¡Aunque le sobreproteges un poco, puedes mejorar! Es cierto que nuestro hijo depende de nosotros totalmente en las primeras etapas de su vida, pero conforme va creciendo el niño se va haciendo más independiente. Como padres, debemos ir dándole pequeñas responsabilidades adaptadas a su edad y dejarle que disfrute de cierta autonomía necesaria para su desarrollo.

     

    A veces es difícil no caer en la tentación de organizar o hacer cosas por nuestros hijos para ir más rápido o asegurarnos de que se hacen bien, pero aunque sea difícil hemos de tener siempre presente que los niños necesitan hacer cosas por ellos mismos (aunque les lleve más tiempo) y que el resultado final quizá no sea el esperado. Es la única manera de que aprendan y adquieran habilidades necesarias en su desarrollo hasta la vida adulta.

     

    Quizás lo que más nos cueste como padres es dejarle que se equivoque y no anticiparnos al tropiezo. Si realmente queremos ayudar a nuestro hijo, hemos de permitir que se enfrente a situaciones y aprenda a gestionar su frustración. No podemos hacer que todo sea un camino de rosas para él o no aprenderá nunca nada. Si nuestro hijo nos pide ayuda (deberes, problema con un amigo), no debemos darle la solución, sino incentivar con preguntas para que él mismo pueda llegar a ella. 

     

    madre e hija de la mano

    La educación de nuestro hijo no solo consiste en sacar las mejores notas en clase, sino que también es necesario que aprendan a encajar una frustración, ser empáticos con los demás y/o aprender de sus propios errores por ejemplo. Este aprendizaje no se consigue apuntando a nuestro hijo a clases extraescolares, sino a través de pasar tiempo juntos, enseñarle con nuestro ejemplo y permitirle cierto grado de independencia.

     

    También es importante tener presente que cuando sobreprotegemos a nuestro hijo, estamos fomentando que sea un niño más vulnerable y con baja autoestima, lo cual dificultará sus relaciones sociales e intentará satisfacer las necesidades de los demás antes que las suyas, algo muy peligroso cuando llegue a la adolescencia. Fomenta siempre que puedas su autonomía dejándole decidir y no olvides reforzarle positivamente cuando se esfuerce por hacer algo.



    Recuerda que para que aprenda, debes permitirle cometer errores.

    madre e hija van al cole

    Las conclusiones de nuestros docentes son:

    ¡Lo estás haciendo muy bien! Encontrar un balance y prestar a tu hijo una “sana desatención” le permitirá poder adquirir muchas habilidades que serán de vital importancia en su desarrollo como tomar decisiones, asumir retos y aprender de sus errores sin depender siempre de la compañía de un adulto. Te proponemos algunas medidas que pueden serte útiles.

     

     

    Siempre que puedas, aprovecha la oportunidad para favorecer que aprenda a pensar por sí mismo. Asumir nuevos retos puede ser un comienzo para aprender a tomar la iniciativa, a tomar sus primeras decisiones, y sobre todo explícale siempre el porqué de las cosas. Por ejemplo, si le decimos solamente “No cruces hasta que el peatón esté en verde” y luego ve a otras personas cruzar, quizás se aventure a hacerlo él también. Es mejor explicarle que aunque pensemos que no nos va a pasar nada y algunos lo hagan, existen unas normas que benefician a todos y si no se siguieran todo sería un caos. Háblale de las normas y sobre todo sírvele de ejemplo si quieres que las cumpla.

     

    niña está pintando contenta

    Para que un niño tenga confianza en sí mismo es indispensable que utilicemos el refuerzo positivo. Esto le indicará que está siguiendo el camino correcto o que ha escogido la opción adecuada. Nos centraremos en elogiar el esfuerzo unido al resultado logrado, y nunca en habilidades del niño como “qué listo eres”, sino que le diremos, “qué bien ha quedado tu dibujo, ¡tiene muchos detalles! me gusta mucho”.

     

    Aunque no todo van a ser elogios, las críticas son también necesarias, siempre que sean justas. Para usarlas subrayaremos bien qué parte de su conducta no es adecuada o admisible. Decirle cosas como “¡Lo tiras todo! Eres un desastre” no le ayudará a corregir la conducta. Es mejor darle la solución para corregirla. “Estabas jugando muy cerca del jarrón y sin querer le has dado y se ha caído. Me gustaba mucho ese jarrón y ahora está roto. Quizás la próxima vez podrías ponerte a jugar no tan cerca de cosas que se pueden caer o romper. Anda ayúdame a recoger las piezas ¡quizás consigamos pegarlo!


     

    Recuerda que al explicarle el porqué de las cosas, le haces más autónomo.

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